Jaime, sentida revolución

Michael fue uno de los jóvenes a quién sirvió como mentor.  Cuando se conocieron, él tenía mucha ira y siempre empleaba la violencia para lidiar con los conflictos.  Jaime lo ayudó a desarrollar destrezas de pensamiento crítico y a aprender a transformar su ira en algo productivo. Se conocieron cuando Michael tenía 16 y siguen siendo unidos hoy.

“Él dice que soy como un padre o hermano mayor. Ahora que tiene la suya, ver cómo es con sus hijos y familia me hace sentir orgulloso. Se siente bien porque creo que puse mi granito de arena para ayudarlo a crecer.”

Viviendo las palabras de Che Guevara, «El verdadero revolucionario es guiado por grandes sentimientos de amor», este hombre ha dedicado su vida a unir a su comunidad, luchar por los derechos de las personas encarceladas y ayudar a jóvenes en riesgo a sanar y crecer.

Jaime nació en el Bronx, Nueva York y se mudó a San Germán, Puerto Rico cuando tenía ocho. Crecer en San Germán era chévere, pero vivió el discrimen ya que las personas lo consideraban gringo (un extranjero que vino de los EE.UU.).  Terminó por juntarse con su propia comunidad de gringos y se relacionó con personas que se convirtieron en amigos y familia para él. 

“De muchacho me sentí discriminado en mi pueblo porque me consideraban de afuera, luego cuando regresé al Bronx acá me veían como el jibarito.”

Siendo el más joven de dos hijos, ante sus ojos su madre siempre fue su cuidadora y su padre el proveedor del hogar. De ellos, aprendió a vivir con carácter e integridad. Le encantaba pasar las festividades en el apartamento de su abuelita. Todos se reunían allí; sus tíos, tías y primos iban todos a celebrar. En esos tiempos la vida era inocente y simple. 

“Después que mi abuela pasó al mundo ancestral ya no nos juntábamos tanto. Valoro mucho esos días.”

Sin embargo, sigue muy apegado a la familia de su madre y no hay otra cosa más importante para él que la familia.  Así que se asegura de pasar tiempo de calidad con su esposa. Ella padece de esclerosis múltiple avanzada. Disfrutan de la música, películas, espectáculos de TV, juegos de mesas y cuidan de sus dos güimos (o conejillos de India) con su hija universitaria.

Él dice que su hija es su mayor inspiración, pero no hay duda de que ella le sigue los pasos. No podría estar más orgulloso como padre al experimentar sus éxitos, desde graduarse de escuela superior, matricularse y esforzarse en la universidad hasta luchar por la justicia social también. Mientras él desearía haber completado su propio grado universitario, no hay mayor recompensa que verla avanzar hacia ese momento.

“Me arrepiento de no haber completado la universidad. Trato de asegurarme de contar siempre lo bueno, lo malo y lo feo a las personas que me importan.”

Con esta actitud de compartir lo real, cuando le llegue su momento espera dejar este mundo mejor de lo que está. Como activista, lucha, organiza, educa y empodera a personas para acabar con la injusticia ambiental y social.  Piensa que es necesaria una reforma para la policía y que necesitamos mejores sistemas de justicia criminal y juvenil. Y lo que es más importante aún para él, sueña con ver algún día al pueblo de Puerto Rico ejercer su derecho a la autodeterminación.

Uno de sus proyectos más sentidos fue ser parte de un movimiento por los derechos de los prisioneros. Junto a otros que apoyan la causa, defendió y ayudó a que se escuchara la voz de hombres y mujeres encarcelados en los Estados Unidos y en Puerto Rico. Para esto, se organizó una marcha frente al Capitolio en San Juan. Por 30 días, permanecieron en vigilia acampando frente al histórico y emblemático edificio legislativo. Finalmente, marcharon lado a lado con los amigos y familiares de los prisioneros pidiendo una mejor calidad de vida y servicios para sus seres queridos.

Ha organizado muchas marchas, movimientos y protestas a través de los años, pero lo más gratificante para él ha sido organizar la celebración comunitaria después de parar los planes de la ciudad de construir un nuevo centro de detención juvenil en el Sur del Bronx.

Actualmente se encuentra desempleado, mientras el mundo gira y espera que llegue algo de normalidad de vuelta, busca involucrarse oficialmente en nuevos proyectos para organizar la comunidad y formas de fomentar la participación comunitaria. También está dispuesto a trabajar para organizaciones sin fines de lucro que apoyen las comunidades de color. Organizar y educar a la comunidad son sus metas principales, para él estas conforman responsabilidades serias, y trae peritaje valioso y compromiso a la mesa. Busca siempre apoyar y ser vehículo de empoderamiento y transformación. Estos son los resultados por los que ha luchado continuamente y que ha demostrado que puede lograr con su trayectoria.

Mientras enfrenta los obstáculos y retos que no faltan en su línea de trabajo, se da cuenta que algunos vienen de personas que han aceptado e internalizado los problemas que nos aquejan. También hay quienes se benefician de los problemas, incluyendo entidades públicas y privadas. Sumémosle los que se niegan a ayudar. Combatir y superar estas barreras requiere el desarrollo cuidadoso de técnicas estratégicas para conseguir apoyo y lograr el cambio.

“Creo que vivir en la misma comunidad a la que sirvo, me ha dado mayor visibilidad sobre la realidad que enfrentamos y combatimos. He sido víctima de conducta indebida por parte de la policía y eso me mueve todavía más. He visto injusticias ambientales, raciales y sociales, lo que enciende mi fuego para seguir en pie de lucha.”

A pesar de los desafíos que ha enfrentado en la vida, conserva su buen sentido del humor. Este es un rasgo que valora en las personas que mantienen su espíritu alegre mientras se esmeran por mejorar sus vidas. La familia que lo vio nacer y la familia que le ha dado la vida son fundamentales en su día a día. 

“Mis mentores son mi inspiración; mis hijos me recuerdan que un mundo mejor sí es posible y mi esposa siempre ha sido mi mayor animadora.”

Al enfrentar las diferencias que siguen siendo utilizadas como punto focal para perpetuar los ciclos de injusticia, abuso y desigualdad, sabe que hay más escalones que subir a paso firme y comprometido. Con victorias pequeñas y grandes, un mundo mejor se va volviendo palpable cuando las personas a quiénes ha servido como mentor y apoyado regresan a darle las gracias y quieren que siga siendo parte de sus vidas. Ha logrado un cambio profundo en ellos, ya sea enseñándoles o parándose a su lado comprometido con sus causas. Así ha logrado mejorar la calidad de vida en sus comunidades, tanto en la Isla como en los estados continentales. Siempre le conocerán como una persona que vive con integridad y no tolera el abuso venga de donde venga.

Cuando el amor prevalece, no hay intrusos ni personas de fuera, pues todos pertenecemos a una misma comunidad. Como él, enfoquémonos mejor en la interseccionalidad.

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